sábado, 16 de febrero de 2008

Muy pronto, Yoga Celeste


Próximamente, el Club Atlético Temperley incorporará al Yoga como una de sus actividades. El Profesor Héctor Otero tendrá a su cargo el dictado de las clases en la institución. Gentilmente, el Profesor se prestó a una charla en la que nos explica con claridad de qué se trata esta disciplina, sus planes para desarrollarla en el Club y, además, nos cuenta ciertas particularidades de su experiencia personal con el Yoga. Esta es una síntesis de la charla:
- Siempre hay como un prejuicio con el Yoga, como que es una actividad para gente grande y nada más. Me gustaría que nos cuentes si hay alguna limitación con respecto a la edad para practicar esta disciplina.

- No, no hay limitación. En mi caso, yo adapto las clases de acuerdo a la persona y de acuerdo a su disponibilidad física. Me ha tocado, en algunos casos, tener tres generaciones en una clase
Se va preparando y adaptando la clase de acuerdo a la gente que tenés. Se puede hacer más dinámica o menos dinámica. Los ejercicios tienen, se puede decir, grados, entonces hay personas que los pueden hacer en el grado 1, nada más, y otros pueden ascender al grado 2, 3 o 5, y mejorar la postura. Entonces no, no hay límites. Sí se toma en cuenta algún problema de salud que tenga o haya tenido la persona porque, de pronto, le hacemos más daño que beneficio con algún ejercicio. El profesor tiene que estar atento a eso, preguntarle y en caso de alguna duda, pedirle que vaya al médico y el médico autorice o prestarse a un intercambio de conocimientos para ayudar a esa persona. Así que se trabaja con mucho respeto, con mucho cuidado, justamente para que la persona saque todos los beneficios posibles.

- Justamente, hablando de eso, yo te quería preguntar cuáles eran los beneficios que vos le encontrás a la disciplina, las cosas principales que te brinda…

- Yo empecé en esto por problemas de salud derivados de que cuando era chico jugaba mucho al fútbol, tuve algunas lesiones. Y, después, cuando uno va cumpliendo años, empiezan a aparecer algunas molestias.
Un día un conocido me ve bajar del auto con un bastón, me pregunta “¿Qué te pasó?” Y le digo “Esto me pasa frecuentemente, estoy jugando al tenis y me pasó así y así, tengo un problema en la rodilla, me tendría que cuidar”. Me dijo “Yo soy profesor de Yoga, te voy a indicar unos ejercicios”. Y los hice. Los hice en mi casa. Y los hice mal, los hice con apuro. Me dijo “Los tenés que hacer de esta manera”, me explicó y empecé a notar beneficios. Así que tomé clases todo el tiempo que pude con este muchacho. Empecé a instruirme visitando librerías, preguntando, a informarme por libros. Empecé a acercarme, a tomar clases y me gustó cada vez más. Empezaron a desaparecer mis problemas en las rodillas.
Así, en un momento, yo estaba tomando clases con tres profesores distintos, porque me gustaba, de cada uno, su particularidad.
Después, hice infinidad de cursos. Terminé estudiando y recibiéndome. Entonces, en cada lugar que yo empezaba, terminaba estudiando, así que tengo varios profesorados.
En ese momento yo no pensaba que iba a dedicarme a dar clases, simplemente lo hacía porque veía que la gente tenía un gran desconocimiento y pensaban que ir a una clase de Yoga era sentarse con las piernas cruzadas y los ojos cerrados diciendo “Ohm”. Pero no es así. Si bien hay algunas escuelas que son místicas, de poco ejercicio, otras son más bien religiosas o filosóficas. Bueno, yo anduve por todas y cada una me dejó algo positivo.
Y después de todo eso fui seleccionado para hacer un programa de televisión, que fue el primer programa de Yoga en televisión que se editó en todas partes, fue por el año 94, estuvimos hasta el 96 en el aire. Se hizo aquí en la Argentina y se difundió después por toda América. Y después, un día, la vida me llevó a dedicarme de lleno a esto y me dio muchas satisfacciones como el hecho de poder servir a otras personas, de poder ayudar.

- Vos recién nos hablabas de que había como distintas escuelas dentro del Yoga. ¿Cuál sería tu definición de la disciplina? ¿Es algo físico-mental?, ¿Cómo es?.

- En realidad, casi la esencia de todas las escuelas es tratar de lograr una armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu. Hay escuelas que fueron evolucionando luego, más recientemente. Por ejemplo, están las escuelas de Yoga científico. Ésas salen de una base científica y estudian el fenómeno que se produce después de las clases, por ejemplo.
Hay Yoga deportivo, artístico, olímpico, muchas especialidades. Yo pasé por todas las escuelas porque me interesaban. Además, tuve la suerte de formar parte de un equipo muy importante que hubo en el CENARD durante mucho tiempo, invitado por el Ministro de Deportes que estaba en ese momento. Y todo eso me llevó a conocer distintos tipos de formas de encarar el Yoga. Estuve muchísimo ahí, en el CENARD.
E incluso fui parte del alumnado de una escuela en la que son todos monjes, son de India. Tienen filiales en Bs. As y en casi todo el mundo. La parte de ellos es más filosófica y religiosa, respetan la forma de pensar de cada uno. Son muy disciplinados, y aprendí muchísimo, cosas importantísimas.

- ¿Creés que nuestra sociedad, tan acelerada, hace más necesarias a disciplinas como esta?

- Sí, no lo sabe la gente. En este momento más que nunca lo necesitan, pero no lo saben. Hay como una sensación de bienestar, el país está en movimiento, hay como una euforia económica. Pero hay demasiada euforia económica entonces ¿Eso a qué lleva? A un stress que la gente no conocía. Conocían un tipo de stress, pero no saben que están estresados. Piensan que están bien porque tienen dinero para gastar o, de pronto, se pueden ir de vacaciones por fin; o se pueden comprar un auto nuevo. Ahora, eso va produciendo un nuevo tipo de stress. Voy a dar unas charlas, unos seminarios, hablando del stress y todo lo que nos ocasiona. Se puede prevenir, se puede disfrutar de un éxito comercial o económico, pero manejándolo desde un punto de vista más tranquilo. La gente anda nerviosa y no tienen, a lo mejor, tiempo para tomarse tres veces por semana para ellos, para relajarse. Terminan dependiendo de una gran cantidad de medicamentos.
Posiblemente, el público que ve la página no está pensando en eso porque está pendiente de su club, de cómo le va al fútbol o, de pronto, al básquet. Pero, quizás, al lado tiene una persona, la mamá o el papá o el hermano o el hijo que por ahí lo va a necesitar. No saben que hay una solución simple. Solamente hay que dedicarse un poquitito a uno mismo. El resultado en algunos casos es asombroso; y yo me sigo asombrando todos los días después de muchos años de algunos resultados.
Así que el panorama es amplísimo. Aquí, en el Club, vamos a abrir, dentro de muy poquito, el Centro de Atención. Va a haber clases grupales, abiertas para toda la comunidad, para todas las edades. Y, después, clases especiales, tratamiento del stress. Hay personas con muy altas responsabilidades, empresarios, comerciantes o profesionales de la medicina o de otras profesiones, que están sometidos a un stress muy grande. Y no saben que tienen la solución dentro de sí mismos. Entonces es bueno enseñarles a poder mejorarse a partir de una respiración, de un ejercicio o de plantarse de otra forma ante la exigencia de cada día. Así que vamos a abrir, dentro de muy poquito tiempo, aquí en el Club un centro que va a estar a disposición de la gente. Así que vamos a ir avanzando, despacio. Y bueno, esperando que la gente responda, que tomen nota y lo tengan en algún lugar, de pronto para sí mismos o para algún familiar, algún conocido que quizás pueda, con un poquito de tiempo por semana, mejorar su salud, su humor, el sueño.
También voy a dar algunas charlas aquí en el Club, vamos a organizar algunos seminarios muy interesantes.
- Esperemos que mucha gente lo conozca a partir de ahora.

- Me pongo a disposición de la gente y agradezco al Club que me da esta oportunidad. Así que nos vamos a ver con frecuencia.

Javier G. Fuego Simondet
Departamento de Prensa
Club Atlético Temperley

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