domingo, 8 de octubre de 2006

La diferencia estuvo en las Areas


Como siempre decimos no creemos en "merecimientos". Los partidos los ganan los equipos que cuidan bien su arco y los que a su vez, jugando bien regular o mal, cuando tienen llegadas, las capitalizan y las cambian por gol en mayor cantidad de veces que su rival. Aunque parezca una explicación simplista o de perogrullo, pocas veces como en este partido fue tan gráfica esta situación como para explicar una diferencia o un resultado.
A lo largo del partido, los equipos alternaron en el dominio del juego y tuvieron, mas o menos, la misma cantidad de llegadas netas de peligro sobre el arco rival. Tristán Suárez convirtió dos de las que tuvo, el Celeste ninguna, tanto por falencias propias o por mérito del arquero local, por tal motivo y sin buscarle muchas mas vueltas, quedó claro que esa fue la diferencia que marcó el resultado y, si se quiere, el motivo por el cual uno de los dos equipos pelea arriba en el campeonato y el otro, se debate en los últimos puestos de la tabla de posiciones.
En el arranque, el técnico Celeste trató de plantear un esquema de juego parecido al que le había dado dos triunfos, con una línea de cuatro parada, mas o menos en línea dos volantes carrileros y un central complementando el tándem defensivo y para atacar dos media puntas y un punta, tratando de soltar, cuando se podía a los dos carrileros.
En los primeros minutos el partido fue de trámite parejo pero, ya sobre los '10, el mediocampo y la defensa Celeste comenzaron a mostrar flaquezas por el sector izquierdo. Por allí Suigo superaba con mucha facilidad a Mendoza y luego junto a Aquino le ganaban la espalda a Ratto y desbordaban cada vez que se lo proponían.
Los volantes Celestes perdieron la pelota y de la mano de la recuperación de Huertas y el manejo de Monje el local comenzó a dominar las acciones. Si este dominio no se transformaba en mas llegadas de peligro fue porque Tristán condicionaba toda su ofensiva en buscar a Bazán Vera y el delantero, que pese a que no tiene la movilidad de cuando jugaba en Temperley y logró el ascenso al Nacional B, sigue siendo muy oportunista a la hora de encontrar los rebotes y anticipar a los defensores.
La jugada del gol de Tristán Suárez, pareció una jugada de Hockey sobre Césped. Un tiro libre frontal al arco ejecutado por Monje fuerte y por abajo, una pierna local, creemos que de Pasarelli desvió el remate hacia arriba en el camino desorientando a Crivelli quien iba a buscar el remate original. La pelota, con mucha fortuna pegó en el travesaño pero, también con fortuna el rebote le cayó en la cabeza a Bazán Vera quien abrió el marcador. Era el uno a cero y, en ese momento, representaba el resultado fielmente lo que estaba sucediendo dentro de la cancha.
Por cinco minutos mas el local siguió manejando el trámite del partido a través de un Monje que parecía que jugaba solo y Aquino que desbordaba a Ratto con mucha facilidad, pero sobre los '25 Tristán Suárez se retrasó en el terreno y perdió la pelota la cual comenzó a ser patrimonio de los dos volantes ofensivos Celestes, Stalteri y Figueroa.
Con mucha movilidad Rodrigo Stalteri comenzó a circular de izquierda a derecha y habilitar a jugadores que picaban al vacío y generar situaciones de peligro. en dos oportunidades fue Mauro Navas quien desbordó por derecha y lanzó un par de centros peligrosos, en primera instancia Figueroa de cabeza no pudo darle fuerza al envío y la otra oportunidad fue Pablo Caballero quien remató al cuerpo de un defensor desde muy buena posición.
Los últimos veinte minutos de la etapa inicial fueron los mejores del Celeste en el partido. Sin mucho fútbol se llevaron por delante al local y convirtieron a Albano Anconetani en la figura de su equipo. En el final el Celeste tuvo tres situaciones muy claras para empatar. Primero fue otro desborde de Navas que fue conectado por Caballero y su envío, desviado en el camino en una pierna local fue milagrosamente salvado por el arquero local, quien se tiró a un palo como un defensor salvando con una de sus piernas, luego dos remates en el área chica de Stalteri y Caballero fueron salvadas primero por un defensor y luego por el propio Anconetani en forma milagrosa. Se fue el primer tiempo con un resultado que no reflejaba lo sucedido, pero si marcaba claramente que equipo era efectivo a la hora de definir, y que equipo claramente no lo era.
Sin lograr el dominio incesante de los últimos minutos de la etapa inicial, el complemento comenzó con un trámite parecido. El Celeste, con muy poco juego asociado pero con empuje se acercaba como podía al área local y generaba situaciones de peligro las cuales eran mitigadas por Anconetani, como el mano a mano que le salvó a Stalteri a los 3 minutos de iniciado, así como el rebote en el palo de un cabezazo de Caballero que, milagrosamente le cayó en los pies a un defensor local quien pudo despejarla.
Temperley lo tuvo muchas veces para empatarlo, pero no tuvo ni la tranquilidad ni la efectividad para hacerlo, cuando esto sucede, generalmente se paga en el propio arco.
Rodrigo Salomón estaba teniendo un aceptable partido, pero es sabido que es un jugador que suele caer en el descontrol cuando las cosas no le salen. Sobre los '11 el árbitro Gutiérrez, de aceptable labor y cuya actuación no incidió en el resultado, pese a algunos errores,, inventó una infracción sobre la puerta del área en un cruce del marcador central Celeste. Tras este fallo, Salomón se fue del partido, primero sacó la pelota de la cancha con un puntinazo y fue correctamente amonestado. A partir de aquí no fue el mismo. En dos oportunidades salió gambeteando desde abajo en lugar de hacer la mas fácil y, solo de casualidad, no le quitaron la pelota. La tercera fue la vencida. Sobre los '20 Salomón trató de gambetear como último hombre a Villalba quien le robó la pelota y con mucha tranquilidad venció a Crivelli marcando el dos a cero.
Faltaban veinticinco minutos para terminar el partido, pero en el error de Salomón y en la definición de Villalba se dio la culminación emocional del partido, pues tras esta jugada, se tranquilizó definitivamente el local y Temperley perdió la poca coordinación de juego que había alcanzado en los últimos minutos del primer tiempo y los primeros del segundo. Zielinski comenzó a sacar volantes y defensores y a poner delanteros como si esto fuera una especie de fórmula mágica para lograr el descuento pero no hubo modo.
En los últimos veinte hubo tiempo para que Crivelli en dos oportunidades evitara que el local lograra algún gol mas y para que los delanteros Celestes, primero Soler quien solo frente a Anconetani la tiró afuera y luego, ya sobre el final, Stalteri volviera a perder en el mano a mano con el arquero.
El Celeste había anotado seis goles en dos partidos mostrando una llamativa efectividad y logrando de esta manera dos triunfos consecutivos. Hoy sus delanteros evidenciaron una anemia ofensiva que impidió que pudiera, al menos, alcanzar la igualdad en el marcador.
Se siguen repitiendo algunos errores infantiles en defensa, tanto en materia individual como de orden táctico, la mitad de la cancha, es "espasmódica" en la generación de fútbol y hay muchos desbalances a la hora de controlar el juego rival. Sin dudas se notó la falta de Gustavo Núñez, en particular a la hora de salir jugando desde la mitad de la cancha hacia adelante pues ni Molina ni Mendoza tuvieron un buen partido en materia de habilitar a sus compañeros y cayeron en muchos errores a la hora de entregar la pelota.
De todos modos, si una de las figuras del local fue el arquero, tampoco se puede decir que el equipo haya sido un completo desastre. Hubo 30 minutos de Stalteri muy interesantes y Figueroa, cuando lo acompañó el equipo y tuvo aire, en los últimos minutos del primer tiempo, mostró su calidad. También fue bueno en ofensiva el trabajo de Navas en la etapa inicial y Virardi, salvo en el gol donde fue anticipado, hizo una buena marca sobre el siempre peligroso Bazán Vera.
Fue derrota en una mañana de fútbol donde la gente, como siempre, volvió a acompañar al equipo. Se viene ahora Almirante, uno de los punteros. Una buena oportunidad para tratar de obtener un resultado que motive nuevamente al equipo y para que la gente, aliente alguna esperanza de cambio de cara al próximo torneo.

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